¡La ansiedad no se cura con pastillas! (artículo web)

 

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Publicado el noviembre 17th, 2013 | por Jose Manuel Garrido

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¡La ansiedad no se cura con pastillas!

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Esto es algo que sabemos los psicólogos desde siempre y que sin embargo decimos muy pocas veces, al menos no tantas veces como tendríamos que haberlo dicho para que se nos tome en consideración.

Lo que parece empezar a cambiar en este asunto, y creo que es buena idea aprovechar ese impulso, es que también los psiquiatras comienzan a percatarse de esta realidad, e incluso lo manifiestan públicamente. ¿Sorprendidos? También  a mí me costó creerlo aun cuando lo estaba viendo con mis propios ojos.

En una nota de prensa publicada en la sección de Salud de Europa Press y titulada “La prescripción de ansiolíticos para tratar la ansiedad es un error frecuente” (recomiendo su lectura), el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (Asepp) hace afirmaciones como ésta: “Emplear ansiolíticos en el tratamiento de la ansiedad es un errorque comenten con cierta frecuencia los médicos de Atención Primaria”, y va más allá diciendo “Este medicamento no debe administrarse de forma continuada, ya que su indicación es para las crisis de angustia”.

Sin valorar la intencionalidad de estas afirmaciones, compartiréis conmigo que tienen su importancia, viniendo de donde vienen, y sobre todo ante la evidencia de que, al menos en el Sistema Público de Salud español, recetar ansióliticos para tratar la ansiedad es algo bastante más que frecuente, y no sólo en los servicios de Atención Primaria, sino también por parte de los propios especialistas (psiquiatras generalmente).

Mi experiencia desde el ámbito privado

Me gustaría ilustrar este artículo con mi propia experiencia como psicólogo clínico ejerciente en el sector privado en España.

No exagero en absoluto si digo que más de la mitad de los pacientes que veo cada día en consulta presenta algún problema relacionado con la ansiedad, ya sea como parte de su propia demanda o de forma “colateral”.

Tampoco exagero si afirmo que el 90% de estos pacientes acuden a mi consulta con un tratamiento farmacológico prescrito por su médico de cabecera, y que consiste generalmente en un ansiolítico (Diazepam, Lorazepam, Alprazolam…) y un antidepresivo (Paroxetina, Fluoxetina, Citalopran…).

La prescripción o no del antidepresivo depende generalmente de si, en el relato de los síntomas ante su médico, el paciente menciona o no palabras como “tristeza” o “desgana”. (No estoy exagerando tampoco en esto, he hecho alguna prueba al respecto con mis propios pacientes).

Pero aún hay dos realidades que empeoran si cabe este triste panorama. La primera es que, cuando el paciente viene derivado del especialista (psiquiatra), el tratamiento prescrito suele ser exactamente el mismo. La segunda es que, los pacientes que no llegan medicados a mi consulta (ese 10% que restaba), es porque antes no acudieron a su médico.

Profundizando en el asunto

Voy a seguir ilustrando el artículo con algunas opiniones y publicaciones que justifican en cierto modo los signos de exclamación utilizados en el título de este post, y que refuerzan por otra parte la pequeña voz de un psicólogo privado en una pequeña ciudad de España.

En febrero de 2012, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicó en su revista número 100 un revelador informe titulado “Menos fármacos y más psicoterapia”, que apareció en prensa con titulares como éste: “Tras realizar un amplio estudio sobre salud mental, la OCU pide que la psicoterapia sea el tratamiento prioritario para los pacientes diagnosticados con ansiedad y depresión menor, reservando la medicación solo para los casos en que ha demostrado su utilidad”.

En este informe se recogen opiniones de pacientes, médicos de atención primaria y especialistas, y todos ellos llegan a la misma conclusión: los antidepresivos y tranquilizantes se prescriben en demasiados ocasiones, a pesar de que el tratamiento de elección para la ansiedad y la depresión debe ser la psicoterapia.

Por su parte, el Consejo General de Psicología de España, publicó también en febrero de 2012 el artículo “La tendencia a recetar fármacos para la ansiedad y la depresión cuestiona gravemente la calidad asistencial que se presta en nuestro Sistema Sanitario” en el que se recogen algunas evidencias científicas al respecto de los tratamientos considerados eficaces para la ansiedad y la depresión, con afirmaciones como la siguiente: “La tendencia a recetar fármacos de manera abusiva cuestiona gravemente la calidad asistencial que se ofrece a los ciudadanos, así como los intereses de la industria farmacéutica en perpetuar estos modelos de actuación en salud mental”.

Conclusión

Que la ansiedad no se cura con pastillas parece ser una evidencia científica que no deja lugar a dudas. Sin embargo, no es posible mostrar la evidencia a quién no quiere verla, y parece igualmente claro que aquellos que pueden tomar medidas al respecto siguen manteniendo los ojos cerrados.

No obstante considero necesario que todos los que nos dedicamos a la salud mental, desde la posición que sea, sigamos manifestando públicamente nuestra opinión, incluso enmarcándola entres signos de exclamación si es necesario, hasta que alguien se digne a tomar medidas. Al fin y al cabo estamos hablando de salud, y eso nos importa a todos.

Me parece acertado terminar esta reflexión con una nueva cita al artículo antes mencionado que a modo de conclusión es contundente: “Por todo esto, podría ser útil que nuestras autoridades reflexionaran acerca de qué intereses están condicionando que no se provea a la población con los mejores tratamientos posibles, según demuestra la evidencia científica, siendo que, además, resultan ser los más económicos y los que más propician la reducción del gasto sanitario y social (incapacidad laboral) a medio y largo plazo. ¿Tiene sentido que sigamos apostando por terapias menos eficientes en un sistema público que requiere cada vez más del uso de la mayor racionalidad económica para garantizar su sostenibilidad?”.

http://psicopedia.org/1436/la-ansiedad-no-se-cura-con-pastillas/

Alessandro Acquisti: La importancia de la privacidad (video)

http://www.ted.com/talks/lang/es/alessandro_acquisti_why_privacy_matters.html

La línea entre lo público y lo privado se ha ido difuminando en la última década, tanto en línea como en la vida real, y Alessandro Acquisti está aquí para explicar qué significa esto y por qué es importante. En esta charla sugerente y un poco escalofriante, comparte detalles de las investigaciones recientes y en curso; presenta un proyecto que muestra lo fácil que es cotejar la foto de un extraño con su información personal.

¿Cómo disculparse adecuadamente? (artículo web)

¿En alguna ocasión te has acercado a una persona con la intención de disculparte y has terminado enfadado, quizás hasta enzarzado en una pelea? Si te ha sucedido, no te preocupes, no eres el único. Creo que todos, en alguna oportunidad, hemos tenido una experiencia similar.
¿Por qué? Simplemente porque no sabemos disculparnos correctamente.
En la escuela nos han enseñado Matemáticas y Geografía pero la Inteligencia Emocional es una asignatura pendiente. De hecho, lo que sabemos, ha sido porque lo hemos aprendido por ensayo y error. Entonces, ¿cómo disculparse de manera adecuada?
1. Asume tu responsabilidad. Si has hecho algo mal y gran parte de la responsabilidad recae sobre tus hombros, no des excusas, simplemente reconoce tu error. Como probablemente se trata de una persona que herimos (quizás sin quererlo), es usual que experimente cierto resentimiento o, al menos, que tenga reservas hacia nosotros. Por eso, comenzar la conversación reconociendo nuestra cuota de responsabilidad es una excelente estrategia ya que de esta manera lograremos que baje sus defensas y la predisponemos positivamente para lo que deseamos decirle.
2. Sé transparente. No inventes excusas, da las razones reales que te llevaron a actuar de una manera determinada. Puede ser que hayas actuado guiado por un estereotipo, la verdad no es tan importante cuál fue el error que cometiste como el hecho de que te des cuenta de él y quieras solucionarlo. Recuerda que errar es humano, enmendar es de sabios.
3. Utiliza las palabras adecuadas. Cuando vayas a disculparte, no utilices un lenguaje impersonal, habla siempre en primera persona. Evita frases como “todos nos equivocamos” o “todo pasa por una razón”. Esta manera de hablar indica que, en el fondo, no creemos o no aceptamos la responsabilidad de lo ocurrido. Y la otra persona lo notará. En su lugar, simplemente di que quisieras disculparte por tu comportamiento.
4. Muestra tus sentimientos. Puedes hilvanar un discurso perfecto, digno del mejor orador, pero si no muestras que estás verdaderamente arrepentido, es probable que no sirva de nada. Ten en cuenta que nuestra comunicación no verbal dice mucho más que nuestras palabras. Por tanto, si realmente estás arrepentido, deja fluir tus emociones. El hecho de  que la otra persona las vea no nos hace indignos ni más débiles sino que nos enaltece.

 

5. Deja la puerta abierta. El hecho de que te disculpes no siempre implica que la otra persona te perdonará. Quizás todavía guarda un poco de rencor y necesita tiempo para que la herida sane. Deja la puerta abierta, hazle saber que la comprendes y que estarás disponible cuando llegue el momento. Finalmente, dale las gracias por haberte escuchado.

Escrito por Jennifer Temática: 

http://www.rinconpsicologia.com/2013/11/como-disculparse-adecuadamente.html

Las ventajas de ver el bosque y no los árboles (artículo web)

Las personas felices y satisfechas de la vida tienden a navegar por el mundo sin detenerse a analizar demasiado los detalles. O al menos eso es lo que afirma un estudio desarrollado por investigadores de la University of New South Wales, los cuales están seguros de que las personas que tienen una predisposición a la positividad, también tienen una postura menos escéptica ante la vida y son más abiertas ante los extraños.

Sin lugar a dudas, concentrarse en los detalles nos puede ayudar cuando tenemos que enfrentar proyectos laborales complejos e incluso es positivo para lidiar con las relaciones sociales complicadas pero, al parecer, resulta una actitud menos conveniente si nuestro objetivo es ser felices.
A echarle leña al fuego acude otra investigación, esta vez realizada en la Virginia Commonwealth University, según la cual las personas deprimidas suelen ser más lógicas y reflexivas que el resto de los mortales. Según estos psicólogos, la depresión estaría vinculada a un exceso de procesamiento emocional que se concentra en los detalles negativos del problema. Y claro, pensar tanto nos pasa una elevada factura emocional.
Esta no es la única pista que tenemos, otro estudio, realizado en la Queen’s University, nos ha demostrado que las personas con tendencia a la depresión son capaces de notar con mayor precisión cambios muy pequeños y casi imperceptibles en las expresiones faciales.
¿A dónde nos conducen todos estos descubrimientos?
A la idea de que las personas más felices suelen concentrarse en el bosque, analizan la situación en su conjunto y no se detienen tanto en los detalles. Para comprender mejor este concepto podemos imaginar una situación cotidiana. Por ejemplo, imagina que estás enojado y que discutes con tu pareja. En este momento no valoras con objetividad el problema sino que te centras en los detalles, en su mirada, en el gesto que se le ha escapado, en esa palabra inadecuada que ha dicho… Y a menudo estos detalles dan pie a otra discusión, que se va por las ramas y, al final, el problema inicial queda irresuelto.
Sin embargo, cuando nos sentimos felices tendemos a ver el cuadro en su conjunto, no nos concentramos tanto en los detalles porque no los necesitamos. Por esta razón, algunos psicólogos consideran que una de las clave de la felicidad consiste en aprender a valorar las situaciones en conjunto, sin concentrarse demasiado en los detalles. Lo que podría traducirse como ver el bosque y no los árboles.
¿Es posible?
En realidad, solemos concentrarnos en los detalles cuando pensamos que estamos en peligro. Esuna respuesta instintiva. Si estás relajado y a salvo bajas la guardia pero si piensas estás en peligro, como en una selva, tus sentidos se agudizan y prestas más atención a los detalles porque estos podrían marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Lo mismo vale para la vida cotidiana. No obstante, el problema comienza cuando hacemos de esta actitud híper analítica un estilo de vida, cuando se convierte en una forma para enfrentar todas las situaciones que sobrevienen. La buena noticia es que podemos cambiar y el primer paso radica en determinar si somos personas que nos concentramos prevalentemente en el bosque o en los árboles.
Fuentes:
Forgas, J. P. (2008) On being happy and gullible: Mood effects on skepticism and the detection of deception. Journal of Experimental Social Psychology; 44 (5): 1362-1367.
Andrews, P. W. et. Al. (2007) The functional design of depression’s influence on attention: A preliminary
test of alternative control-process mechanisms. Evolutionary Psychology; 5(3): 584-604.
Queen’s University (2005) Mildly Depressed People More Perceptive Than Others. En: Science Daily.

Escrito por Jennifer Temática:  

Enfermedades Psicosomáticas: cuerpo y mente (artículo web)

Las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales  de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad el cuerpo se queja expresándolo en enfermedad o dolencia física. Es cuando se habla de enfermedades psicosomáticas. Somatizar es la expresión física de un problema emocional.

El cuerpo expresa, lo que no se procesa a otro nivel, avisando de que algo nos ocurre para que le prestemos atención.

Hay teorías que exponen que las enfermedades son una forma de “autocuración” o señal, una reacción biológica como forma de sobrevivir frente a un acontecimiento que emocionalmente no se controla. Desde esta teoría, cada órgano dañado corresponde a un sentimiento o emoción o pensamiento.

Este es el motivo por el cual muchas enfermedades se cronifican y no logran curarse completamente, a pesar de la medicación y tratamientos diferentes convencionales.

Todo lo que captamos a través de los sentidos, lo procesa el cuerpo desde el interior. Lo que sentimos, imaginamos o pensamos se traduce en una realidad a nivel biológico. Existen estudios que demuestran que el cerebro no distingue entre un acontecimiento real o imaginario, prueba a pensar en un trozo de limón en tu boca y siente como las papilas gustativas empiezan a general saliva sola sin haber tocado aun el acido del limón. Según el sentimiento que sientas, se activa una zona del cerebro que lo traduce en una realidad física y orgánica. Cada célula del cuerpo responde ante las emociones.

Si no hay una solución consciente y concreta, y esto se alarga en el tiempo, aparecen los síntomas, como solución o como aviso para prestarles atención. Cada órgano busca satisfacer sus funciones y cada órgano dañado corresponde a un sentimiento:

  • Dolores de cabeza continuos, pueden indicar la incapacidad para expresar o recibir sentimientos
  • Dolor de cuello, posible inflexibilidad o visión limitada de las situaciones
  • Problemas o dolor de espalada, necesidad de liberar de un peso o carga
  • Cuando me callo a todo y me lo trago porque no se decirlo o digerirlo , es muy posible que tenga problemas de estomago
  • Problemas de identidad, respeto o pertenencia social, se traducirán en alteraciones en el recto
  • Problemas de tiroides, tener prisa por todo provoca rapidez en el organismo
  • Si no me siento a gusto en un sitio y me gustaría escapar, podre tener  problemas respiratorios o asma
  • Problemas en la piel,  conflictos de separación o abandono
  • Alergias, tienden a indicar un nivel de temor profundo, miedo a ser autosuficiente o miedo a no conseguir cariño
  • En mujeres principalmente los problemas en el seno y hombro izquierdo (en personas diestras) corresponden a problemas con los hijos. En el seno y hombro derecho problemas con la pareja (al revés en zurdas)
  • Hipertensión, puede indicar una falta de confianza o temor, la sensación de correr un peligro constante por lo que tendría que estar alerta
  • Infecciones urinarias, por falta de expresión de los sentimientos negativos, normalmente en las relaciones o tras una ruptura
  • Vejiga, problemas para marcar limites y conservar tu terreno
  • Problemas en los pies, indican un conflicto en la dirección o en el movimiento, o una falta de seguridad y estabilidad en el terreno o aspectos donde piso y estoy
  • La sensación de desvalorización o baja autoestima se refleja en el esqueleto y huesos
  • …..

 

Cuando encontramos la solución emocional consciente, todos los niveles del cuerpo se recuperan de forma global. Ser consciente y expresar de una forma sana y adecuada, aporta equilibrio y salud al cuerpo.
http://psicologiaenpractica.webnode.es/enfermedades-psicosomaticas/
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